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jueves, 27 de abril de 2017

MORDIENDO EL ANZUELO: UN OBISPO DE FRANCIA AUTORIZA LOS MATRIMONIOS DE LA FSSPX

MONS. PLANET EN UN ACTO DE CONFRATERNIDAD ENTRE CATÓLICOS Y MUSULMANES EN CARCASONA EN ENERO.


Riposte catholique informa que "Mons. Alain Planet, Obispo de Carcasona, dará, mediante decreto que próximamente será expedido, una delegación irrestricta a todos los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para recibir el consentimiento matrimonial en todo el territorio de su diócesis y en todas las capillas de la FSSPX".

Pare situar correctamente el hecho en su contexto, hay que tener en cuenta que en Francia hay 15 arquidiócesis metropolitanas, 9 arquidiócesis y 72 diócesis, lo que da un total de 96 circunscripciones eclesiásticas. En todo el mundo hay 2981 diócesis u otras circunscripciones eclesiásticas equivalentes. Entonces, en 1 de 96 circunscripciones eclesiásticas francesas, y en 1 de las 2981 circunscripciones eclesiásticas que existen en el mundo, la FSSPX contará con esta delegación irrestricta (general y permanente) del Ordinario para la recepción del consentimiento matrimonial. 

¿Qué pasará en el futuro? ¿Muchos o pocos Obispos seguirán el ejemplo de Mons. Planet? La respuesta es incierta. Lo cierto es la impresionante astucia de los lobos con piel de oveja de la "iglesia conciliar":
  • Si, como en este caso, el Ordinario del lugar concede esa delegación irrestricta, la FSSPX queda comprometida por gratitud con ese Obispo modernista.
  • Si, al contrario, el Ordinario no está dispuesto a conceder una delegación irrestricta, sino caso a caso; la FSSPX está obligada a suplicarla al Obispo novus ordo cada vez que se deba celebrar un matrimonio.
  • Si el Obispo diocesano no concede la delegación a sacerdotes de la FSSPX, encomendará la recepción del consentimiento matrimonial a su propio clero modernista, con lo que la FSSPX deberá agradecer al Obispo la provisión de esos sacerdotes. 
  • En todos estos casos, la FSSPX va quedando comprometida con los Obispos liberales y se va vinculando paulatinamente a la estructura oficial, de modo que, con el tiempo, una hipotética vuelta atrás será prácticamente imposible.  
"Lo importante es que no hay más rechazo en sus corazones ... la reconciliación lleva su propio dinamismo interno que hará madurar las cosas" (Card. Cottier sobre la cuestión lefebvrista, entrevista dada a Zenit, 20-02-2002)

MONS. FELLAY: CARTA "POLÍTICAMENTE CORRECTA" N° 87 A LOS AMIGOS Y BIENECHORES



"No podemos celebrar con alegría el 500º aniversario de la Reforma protestante". Gracias, Mons. Fellay, por aclararnos eso.

Esta nueva carta de Mons. Fellay es "políticamente correcta", como es costumbre en las declaraciones del Superior General, por limitarse a repetir ciertas verdades acerca del protestantismo sobradamente conocidas por los amigos y bienechores, y, principalmente, por omitir toda crítica al demoledor Francisco, que sí celebró el aniversario de la satánica rebelión protestante, y con tan grande alegría como para convertirse en el primer papa en la historia que viajó a territorio protestante para festejar ese tremendo desastre

No se podía obviar. Algo tenía que decir Mons. Fellay -aunque tardía y diplomáticamente- acerca de los 500 años del alzamiento del heresiarca Lutero en contra de la Iglesia de Cristo. Los conservadores del muy leído sitio español "Adelante la Fe", justamente horrorizados por el gravísimo escándalo de la sacrílega asistencia del papa a las celebraciones de Lund, pero, al mismo tiempo, llenos de vanas esperanzas en Mons. Fellay; publicaron, en noviembre pasado, las declaraciones de dos superiores de distrito de la Fraternidad "a la espera de un comunicado de la Casa General de la FSSPX". Pues bien, este comunicado de la Casa General de la FSSPX nunca llegó. Así que la gente de "Adelante la Fe", al igual que muchos fieles de la FSSPX que no son capaces de decidir si están con el acuerdo traidor o están con Mons. Lefebvre, con la Verdad, con Cristo, tienen dos opciones: o siguen esperando y soñando con reacciones varoniles de la FSSPX, o despiertan y entienden que Mons. Fellay no critica al papa Francisco -terrible demoledor de la fe y el más escandaloso Pontífice de toda la historia- porque si cumple ese gravísimo deber, pone en riesgo el pretendido reconocimiento de la FSSPX por parte de Roma liberal, modernista y apóstata. Primero la unidad y la paz, y luego la Verdad.

¿Y dónde quedó la primera "condición sine qua non" dispuesta por el capítulo general del 2012 para la aceptación de un acuerdo con Roma?: "Libertad de (....) corregir, reprender incluso públicamente los fautores de errores o novedades del modernismo, del liberalismo, del Concilio Vaticano II y sus consecuencias". ¿Acaso el papa Francisco no es fautor de errores o novedades del modernismo, del liberalismo, del Concilio Vaticano II y sus consecuencias? ¿La FSSPX no tiene nada que criticar a Francisco por sumarse a los festejos del levantamiento de Lutero? ¡Ah! Pero los acuerdistas de la FSSPX no tardaron en desechar las "condiciones sine qua non" del 2012: "Lo que hago ahora es decir a Roma: la única, la condición sine qua non para aceptar un reconocimiento, es que nos acepten como somos." (Mons. Fellay, conferencia a los fieles en Brasil, noviembre de 2015). Lo cierto -reiteramos- es que para la Neo-FSSPX, importa más la tranquilidad y la unidad que la Verdad

A propósito de estas cosas, es interesante saber que ayer, a horas de la publicación de esta inofensiva carta, el acuerdista P. Schmidberger andaba en al Vaticano. ¿Haciendo qué? Secreto. Esto nos dijo un lector de Europa hace un par de horas: "Un amigo mío se encontró ayer con el P. Schmidberger en el Vaticano. Él estaba cruzando la plaza con el ceño fruncido."  


Carta a los amigos y bienhechores nº 87


ABRIL 27, 2017 DE FSSPX.NEWS

El libre examen de Lutero niega la necesidad de una autoridad sobrenatural y hace que sea imposible unidad en la verdad.

Queridos amigos y bienhechores:

Hace 500 años, Martín Lutero se rebelaba contra la Iglesia, arrastrando en pos de sí una tercera parte de Europa. Fue tal vez la pérdida más importante que sufrió la Iglesia católica durante su historia después del cisma de Oriente del año 1054. De este modo privó a millones de almas de los medios necesarios para la salvación, alejándolos no de una organización religiosa entre tantas, sino de la única Iglesia fundada por nuestro Señor Jesucristo, al mismo tiempo que negaba su carácter sobrenatural y su necesidad para la salvación. Desfiguró completamente la fe, rechazando sus dogmas fundamentales, como lo son el santo sacrificio de la Misa, la presencia real de Jesucristo en la sagrada Eucaristía, el sacerdocio, el papado, la gracia y la justificación.

A la base de su pensamiento, que aún hoy es el del protestantismo en su conjunto, se halla el libre examen. Este principio equivale a negar la necesidad de una autoridad sobrenatural e infalible que pueda imponerse al juicio personal y privado, y dirimir los debates existentes entre aquellos a los que debe guiar en su camino al cielo. Este principio claramente reivindicado hace totalmente imposible el acto de fe sobrenatural, que reposa sobre la sumisión de la inteligencia y de la voluntad a la verdad revelada por Dios y enseñada por la Iglesia con autoridad.

El libre examen, establecido como principio, hace no sólo inaccesible la fe sobrenatural,  que es el camino de la salvación («el que no crea será condenado», Marc. 16, 16), sino también imposible la unidad en la Verdad. De este modo ha asentado como un principio para los protestantes la imposibilidad de conseguir tanto la salvación eterna como la unidad en la Verdad. Y de hecho, la multiplicación de las sectas protestantes no cesa de aumentar desde el siglo XVI.

Ante un espectáculo tan desolador, ¿quién no comprenderá los maternales esfuerzos de la verdadera Iglesia de Cristo para buscar a la oveja perdida? ¿quién no alabará sus numerosas iniciativas apostólicas para liberar a tantas almas prisioneras de este falaz principio que les impide el acceso a la salvación eterna? Esta preocupación por el retorno a la unidad de la verdadera fe y de la verdadera Iglesia se halla a través de los siglos. No es nada nuevo, basta considerar la oración del Viernes Santo:

Oremos por los herejes y cismáticos, para que Dios Nuestro Señor los saque de todos sus errores, y se digne volverlos al gremio de la Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica.

Oh Dios omnipotente y eterno, que a todos salvas, y no quieres que ninguno se pierda; mira compasivo a tantas almas seducidas por la astucia diabólica; para que, renunciando a toda perversidad herética, vuelvan sobre sí y entren en la unidad de tu verdad.

Este lenguaje tradicional no deja lugar para la confusión tan ampliamente extendida hoy en nombre de un falso ecumenismo. Las advertencias de la Congregación del Santo Oficio en 1949, después de varios documentos pontificios, el más importante de los cuales es ciertamente la encíclica Mortalium animos de Pío XI (1928), estas justificadas advertencias parecen ya letra muerta. Sin embargo, los peligros de este irenismo ecuménico, denunciado por Pío XII en Humani generis (1950), son inmensos y gravísimos, ya que desalienta las conversiones al catolicismo. ¿Qué protestante, viendo cómo se alaban las «riquezas» y «venerables tradiciones» de la Reforma de Lutero, sentiría la necesidad de convertirse? Por otra parte, se ha suprimido del vocabulario católico oficial aun la palabra «conversión» en relación con las demás confesiones cristianas.

Además, esta nueva actitud, llena de alabanzas hacia el protestantismo y de arrepentimiento hacia el catolicismo, provoca –es un hecho– la pérdida de la fe en un sinfín de católicos. Cada encuesta sobre la fe de los católicos muestra los desmanes que produce este alineamiento espantoso con los protestantes. ¿Cuántos católicos están contagiados en este siglo XXI por lo que la Iglesia condenó, hasta el Concilio Vaticano II, bajo el nombre de indiferentismo? Error funesto que afirma que todo el mundo está salvado, sea cual fuere su religión. Error que se opone diametralmente a las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo mismo y de toda la Iglesia. Sin embargo, si alguien se atreve a denunciar este error opuesto a la fe católica bimilenaria, se lo considera enseguida como un fanático o un peligroso extremista.

También en nombre de este nuevo ecumenismo se inventó la nueva liturgia, la cual tiene tales relaciones con la Cena protestante, que varios teólogos protestantes han podido afirmar que sus correligionarios podrían utilizar el nuevo misal católico, como por ejemplo Max Thurian de Taizé. Y durante este tiempo los hijos de la Iglesia católica se veían privados de los más hermosos tesoros de la alabanza divina y de la gracia. Gracias a Dios, Benedicto XVI declaró valientemente que la liturgia multisecular no había sido abrogada jamás, pero durante más de 40 años en todo el mundo la reforma litúrgica postconciliar alejó a millones de fieles de las iglesias, pues ya no encontraban en ellas lo que esperaban de la Iglesia católica.

¿Cómo sorprenderse, pues, de que este ecumenismo que supuestamente debía promover la unidad de los cristianos, haga tan pocos avances?

Monseñor Marcel Lefebvre, ya desde el Concilio, denunció este nuevo modo de proceder con los protestantes, que se disfrazaba bajo el nombre de ecumenismo. De hecho, este término tan elástico expresa un manera general de ver y de obrar, introducida en la Iglesia durante el Concilio Vaticano II. Se trata de una benevolencia mostrada hacia todos los hombres, de una voluntad decidida de no condenar ya el error, de una búsqueda en todas las direcciones de «lo que nos une» de preferencia a lo que nos separa... Y lo que debería haber sido tan sólo el primer paso de un camino hacia la unidad, en el marco de una captatio benevolentiae, se transformó rápidamente en una búsqueda querida por sí misma, convertida en su propio fin; una búsqueda interminable en pos de una verdad indefinida, que se apartaba entonces de su fin objetivo: el retorno a la unidad de la Iglesia de aquellos que la habían abandonado. Así, cambió el sentido del término ecumenismo, se modificó el concepto de unidad, y se falsearon los medios para llegar a ello.

A la claridad tradicional de una Iglesia que sabe ser la única verdadera, y que lo proclama en voz alta, sucedió una doctrina nueva y confusa –mezcla de autodenigración arrepentida y de relativismo postmoderno («no tenemos toda la verdad», por ejemplo)– que conduce actualmente a una gran mayoría de católicos a rechazar la afirmación de que sólo hay una vía de salvación, que hemos recibido de Jesucristo mismo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre sino por Mí» (Juan 14, 6).

Se ha cambiado subrepticiamente el sentido del dogma «Fuera de la Iglesia no hay salvación» por ideas confusas, llegando a alterar la afirmación de la identidad de la Iglesia de Cristo con la Iglesia católica. El Cardenal Walter Kasper, entonces presidente del Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, reconocía que la nueva definición de la Iglesia (subsistit in) es lo que hizo enteramente posible el ecumenismo promovido desde el Concilio. Esta confesión, salida de labios de semejante personalidad, es importante, y hay que tomarla en serio.

Estas son, en resumidas cuentas, las razones de por qué no podemos celebrar con alegría el 500º aniversario de la Reforma protestante. Muy al contrario, gemimos por esta cruel desgarradura. Rezamos y trabajamos, en pos de Nuestro Señor, para que las ovejas vuelvan a encontrar el camino seguro que las conducirá a la salvación, el de la santa Iglesia católica y romana.

Rezamos también para que se abandone cuanto antes este irenismo ilusorio, y para que en su lugar renazca un verdadero movimiento de conversión, como existía antes del Concilio, en particular en los países anglosajones.

Finalmente, en este centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, rezamos asimismo para que los llamados de la Santísima Virgen María sean escuchados. Ella ha prometido la conversión de Rusia, cuando el Sumo Pontífice se digne consagrar explícitamente este país a su Corazón Inmaculado. Redoblemos nuestras oraciones y sacrificios para que la promesa de la Madre de Dios se haga realidad sin tardanza.

Que Ella con su divino Hijo, cum prole pia, les bendiga en este tiempo pascual, y nos conduzca a todos a la eterna bienaventuranza.

Domingo de Pascua 2017
+Bernard Fellay

miércoles, 26 de abril de 2017

ANTICRISTOS EN ACCIÓN: VATICANO EQUIPARA A BUDA Y A CRISTO. BAUTIZAN A "HIJO" DE PAREJA DE SODOMITAS EN CATEDRAL DE BRASIL



ACUERDO INMINENTE ENTRE ROMA APÓSTATA Y LA FSSPX: PRIMACÍA DEL DESEO DE UNIDAD Y DE PAZ SOBRE EL SANTO AMOR A LA VERDAD

Mons. Juan Ignacio Arrieta pertenece al Opus Dei y es el Secretario del Consejo Pontificio para los textos Legislativos y el Coordinador de la comisión para la reforma del Instituto para Obras de Religión (Banco Vaticano). En una entrevista publicada el lunes 24 de abril, que se puede leer entera en el link arriba señalado, se dice:
"Respecto a si la Iglesia aprobará próximamente una nueva prelatura, monseñor Arrieta considera que “es una opción muy posible para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (los lefebvrianos) por los datos que hay a corto plazo. La problemática de tipo doctrinal se ha apaciguado y concretado. El superior general, monseñor Bernard Fellay, en manifestaciones públicas, ha expresado su deseo de unidad de toda la Iglesia Católica".

martes, 25 de abril de 2017

PARA RELEER II: INTRODUCCIÓN DE MONS. LEFEBVRE AL LIBRO "LE DESTRONARON, DEL LIBERALISMO A LA APOSTASÍA. LA TRAGEDIA CONCILIAR"



Fuente (comentario de NP en color rojo)

¿A dónde vamos? ¿Cuál será el término de todos los cambios actuales? No se trata tanto de guerras, de catástrofes atómicas o ecológicas, sino sobre todo de la revolución fuera y dentro de la Iglesia, de la apostasía, en fin, que gana pueblos enteros, antaño católicos, e incluso la Jerarquía de la Iglesia hasta su cima. 

Roma parece sumergida en una ceguera completa, la Roma de siempre está reducida al silencio, paralizada por la otra Roma, la Roma liberal que la ocupa. Las fuentes de la gracia y de la fe divinas se agotan y las venas de la Iglesia canalizan por todo su cuerpo el veneno mortal del naturalismo. 

Es imposible comprender esta crisis profunda sin tener en cuenta el hecho central de este siglo: el segundo Concilio Vaticano. Creo que mi sentir en relación a él es bastante conocido para que pueda decir, sin rodeos, el fondo de mi pensamiento: sin rechazar en su totalidad ese concilio, pienso que es el desastre más grande de este siglo y de todos los siglos pasados desde la fundación de la Iglesia. En esto, no hago más que juzgarlo por sus frutos, utilizando el criterio que nos ha dado Nuestro Señor (Mat. 7, 16). 

Cuando se pide al Card. Ratzinger que muestre algunos buenos frutos del Concilio, no sabe qué responder (1); y al preguntarle un día al Card. Garrone cómo un “buen” concilio había podido producir tan malos frutos, me respondió: “¡No es el Concilio, son los medios de comunicación social! (2)”. [Nada nuevo bajo el sol: treinta años después, los liberales y modernistas que ocupan Roma mantienen exactamente el mismo mentiroso discurso, como sucede con el "gran amigo" de la FSSPX, Mons. Pozzo, que hace pocos días ha dicho: "El Papa Benedicto XVI habló de un “concilio verdadero” y un “concilio virtual”, siendo éste último el fruto del poder de los medios de comunicación masivos, la corriente modernista en teología, en otras palabras, la “ideología conciliar” que se ha superpuesto a la “mens” verdadera de los padres del concilio."] Aquí, un poco de reflexión puede ayudar al sentido común: si la época postconciliar está dominada por la revolución en la Iglesia, ¿no es simplemente porque el Concilio mismo le dio entrada? “El Concilio es 1789 en la Iglesia”, declaró el Card. Suenens. “El problema del Concilio fue asimilar los valores de dos siglos de cultura liberal”, dijo el Card. Ratzinger. Y explica: Pío IX con el Syllabus, había rechazado definitivamente el mundo surgido de la Revolución, al condenar esta propuesta: “El Pontífice romano puede y debe reconciliarse y acomodarse con el progreso, con el liberalismo y con la civilización moderna” (N° 80). 

El Concilio, dice abiertamente Joseph Ratzinger, ha sido un “Contra Syllabus” al efectuar esta reconciliación de la Iglesia con el liberalismo, particularmente por medio de la Gaudium et Spes, el más largo documento conciliar. Así se deja la impresión que los Papas del siglo XIX no supieron discernir en la Revolución de 1789 la parte de verdad cristiana asimilable por la Iglesia. ¡Una afirmación así es absolutamente dramática, sobre todo en la boca de representantes del magisterio de la Iglesia! De hecho y esencialmente ¿qué fue la Revolución de 1789? Fue el naturalismo y el subjetivismo del protestantismo, traducidos en normas jurídicas e impuestos a una sociedad todavía católica. De allí la proclamación de los derechos del hombre sin Dios; de allí la exaltación de la subjetividad de cada uno, a expensas de la verdad objetiva; de allí el poner en el mismo nivel todas las creencias religiosas ante el Derecho; de allí, en fin, la organización de la sociedad sin Dios y sin Nuestro Señor Jesucristo. Una sola palabra designa esta teoría monstruosa: el liberalismo. Por desgracia allí tocamos verdaderamente al “misterio de iniquidad” (II Tes. 2, 7). 

Después de la Revolución, el demonio suscitó dentro de la Iglesia hombres llenos del espíritu de orgullo y de novedad, presentándose como reformadores inspirados que, soñando reconciliar la Iglesia con el liberalismo, intentaron realizar una unión adúltera entre la Iglesia y los principios de la Revolución. Ahora bien ¿cómo conciliar a Nuestro Señor Jesucristo con un enjambre de errores que se oponen tan diametralmente a su gracia, a su verdad, a su divinidad y a su realeza universal? No; los Papas no se equivocaron cuando, apoyados en la tradición y asistidos por eso mismo por el Espíritu Santo, condenaron con su autoridad suprema y con una continuidad notable la gran traición católica liberal. Entonces, ¿cómo logró la secta liberal imponer sus puntos de vista en un concilio ecuménico? ¿Cómo la unión contra natura entre la Iglesia y la Revolución ha podido dar a luz el monstruo cuyas divagaciones llenan ahora de espanto incluso a sus más fervientes adeptos? 

Son estas preguntas las que trato de responder en estas charlas sobre el liberalismo, mostrando que una vez que penetró en la Iglesia, el veneno del liberalismo, la conduce a la apostasía por consecuencia lógica. 

Del Liberalismo a la Apostasía; tal es entonces el tema de estos capítulos. Ciertamente, ¡vivir en un tiempo de apostasía no tiene en sí nada de agradable! Pensemos sin embargo, que todos los tiempos y todos los siglos pertenecen a Nuestro Señor Jesucristo: “Ipsius sunt tempora et saecula”, nos hace decir la liturgia pascual. Este siglo de apostasía, sin duda de manera distinta a los siglos de fe, pertenece a Jesucristo. Por una parte, la apostasía de la mayoría pone de manifiesto la fidelidad heroica del  pequeño número; así era en los tiempos del profeta Elías en Israel, cuando sólo siete mil hombres preservados por Dios se negaron a doblar su rodilla ante Baal (III Rey. 19, 18). No doblemos pues la rodilla ante el ídolo del “culto del hombre”, “establecido en el santuario y residiendo como si él fuera Dios” (II Tes. 2, 4). ¡Sigamos siendo católicos, adoradores del único Verdadero Dios, Nuestro Señor Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo! 

Por otra parte, como testimonia la historia de la Iglesia, toda edad de crisis prepara una edad de fe y, en la fidelidad a la tradición, una renovación verdadera. A todos vosotros os toca contribuir, queridos lectores, recibiendo humildemente lo que la Iglesia nos ha transmitido hasta la víspera del Vaticano II, por la boca de los Papas, y que yo os transmito a mi vez. Es esta enseñanza constante de la Iglesia que he recibido sin restricción, la que os comunico sin reserva “quam sine fictione dedici, sine invidia communico” (Sab. 7, 13).
____________

(1) Joseph Card. Ratzinger, Informe sobre la Fe, B.A.C. popular, Madrid, 1985, págs. 45-48.

(2) Entrevista del 13 de enero de 1975.

lunes, 24 de abril de 2017

PARA RELEER I: PREFACIO DE MONS. LEFEBVRE AL LIBRO "LE DESTRONARON, DEL LIBERALISMO A LA APOSTASÍA. LA TRAGEDIA CONCILIAR"



Fuente (extracto)

La idea de esta obra nació con algunas conferencias sobre el liberalismo dadas a los seminaristas de Ecône. El fin de esas conferencias era instruir a esos futuros sacerdotes sobre el error más grave y más nocivo de los tiempos modernos y permitirles formarse un  juicio conforme a la verdad y a la fe sobre todas las consecuencias y manifestaciones del liberalismo ateo y del catolicismo liberal. 

Los católicos liberales introducen los errores liberales en el interior de la Iglesia y en las sociedades todavía algo católicas. Es muy instructivo volver a leer las enseñanzas de los Papas al respecto y comprobar el vigor de sus condenaciones. Es de gran valor recordar la aprobación de Pío IX a Luis Veuillot, autor del admira- ble libro L’Ilusion Libérale [La Ilusión Liberal], y la del Santo Oficio al del Padre Félix Sardá y Salvany El Liberalismo es Pecado. ¿Qué habrían pensado esos autores si hubieran comprobado, como nosotros hoy, que el liberalismo es rey y señor en el Vaticano y en los episcopados? De allí la urgente necesidad, para los futuros sacerdotes, de conocer este error. Pues el católico liberal tiene un falso concepto del acto de fe, como bien lo muestra el Padre Sardá (Cap. VII). La fe no es ya una dependencia objetiva de la autoridad de Dios, sino un sentimiento subjetivo, que, en consecuencia, respeta todos los errores y especialmente los errores religiosos. Luis Veuillot en su Cap. XXXIII muestra bien que el principio fundamental del 1789 es la independencia religiosa, la secularización de la sociedad y en definitiva, la libertad religiosa. 

Y mientras se llevaba a cabo este trabajo, cumplíase en Asís la más abominable manifestación del catolicismo liberal, prueba tangible de que el Papa y aquellos que lo apoyan tienen una falsa noción de la fe, noción modernista, que va a sacudir todo el edificio de la Iglesia. El Papa mismo lo anuncia en su alocución del 22 de diciembre de 1986 a los miembros de la Curia. A fin de guardar y proteger la fe católica de la peste del liberalismo, este libro me  parece llegar muy oportunamente, haciéndose eco de las palabras de Nuestro Señor: “Aquel que crea será salvo, aquel que no crea se condenará”; es esta fe la que el Verbo de Dios encarnado ha exigido a todos si quieren ser salvados. Ella causó su muerte, y siguiendo su camino, la de todos los mártires y testigos que la han profesado. 

Con el liberalismo religioso, no hay más mártires ni misioneros, sino liquidadores de la religión, reunidos alrededor de la pipa de una paz puramente verbal. Lejos de nosotros ese liberalismo sepulturero de la Iglesia católica. Siguiendo a Nuestro Señor llevemos el estandarte de la Cruz, único signo y única fuente de salvación. 

Ecône, 13 de enero de 1987 en la fiesta del Bautismo de Nuestro Señor

                                                                   + MARCEL LEFEBVRE

domingo, 23 de abril de 2017

R.P. TRINCADO - SERMÓN DEL DOMINGO I DESPUÉS DE PASCUA


Y les dijo Cristo: "La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió, así también yo os envío". Y dichas estas palabras, sopló sobre ellos y les dijo: "recibid al Espíritu Santo: a los que perdonéis los pecados les quedarán perdonados y a los que se los retengáis les quedarán retenidos".
Como Dios Hijo fue enviado por Dios Padre, Cristo, a su vez, envía a sus Apóstoles al mundo con un fin determinado y con un poder determinado: el fin que les señala es salvar a los hombres y el poder que da para eso no es el de un dominio tiránico sobre las ovejas, el de un control férreo sobre las vidas de los creyentes; sino el poder de perdonar los pecados, el poder de la misericordia, un poder en el que, ante todo, resplandecen el amor y la mansedumbre. Y aunque solamente se ha dado a los sacerdotes católicos ese poder que es capaz de abrir a las almas las puertas del Cielo, la inmensa mayoría de los hombres ignora o desprecia ese poder, esa misericordia, ese amor; y van por los caminos oscuros que alejan de Dios, hacia las tinieblas eternas del infierno.
Los demonios, por su parte, son enviados por Satanás al mundo para condenar a los hombres introduciéndolos en el pecado y reteniéndolos en él. La victoria de Dios en nuestras vidas es el fracaso del demonio. La victoria del demonio sobre un alma hace inútil la muerte de Cristo, hace infructuosa la Redención para esa alma en particular. Nuestro Señor Jesucristo ha venido a salvarnos, el demonio ha venido a condenarnos, y nosotros hemos venido a decidir quién vencerá en nuestras vidas: Dios o el diablo. Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe, dice San Juan en la Epístola de hoy. Sin la fe católica es imposible que Cristo venza en la guerra que cada uno de nosotros ha venido a librar a esta tierra. Nuestra fe es la victoria que vence al mundo. Fue para destruir la fe y derrotar a Cristo, que el demonio planeó y ejecutó el portentoso engaño del Vaticano II.
“El Papa actual y estos obispos -afirma Mons. Lefebvre en su libro “Itinerario Espiritual”- ya no trasmiten a Nuestro Señor Jesucristo, sino una religiosidad sentimental, superficial, carismática, por la cual ya no pasa la verdadera gracia del Espíritu Santo en su conjunto. Esta nueva religión no es la religión católica; es estéril, incapaz de santificar la sociedad y la familia.”
Desde ese concilio, entonces, una falsa religión antropocéntrica (humanista) tiende a reemplazar, en la Iglesia, a la verdadera religión teocéntrica. Y aunque esa religión nueva y falsa está causando grandísimos estragos a innumerables almas desde hace 50 años, siendo propagada desde dentro por un clero católico traidor plagado de envenenadores liberales y modernistas, y extendiéndose cada vez más, como tumor maligno o como gangrena; nunca logrará suplantar enteramente a la religión verdadera. Nunca, porque Cristo prometió que “las puertas del Infierno no prevalecerán” contra su Iglesia.
Para salvar nuestras almas, debemos rechazar esa nueva religión mentirosa y conservar la fe de siempre. Dice el Introito de esta Misa: como bebés recién nacidos, aleluya, como espirituales; desead la leche espiritual sin maldad. Ese alimento espiritual purísimo es la fe de siempre, la fe que profesaron los católicos de todos los tiempos y de todos los lugares hasta el maldito concilio Vaticano II. ¿Se exagera al calificar de “maldito” al último concilio? No: ese concilio es verdadera y propiamente maldito y satánico.
Dice Mons. Lefebvre en la obra antes referida: “El mal del concilio es la ignorancia de Jesucristo y de su Reino. Es el mal de los ángeles malos, el mal que encamina al infierno.” "El resultado de este concilio es mucho peor que el de la Revolución" (francesa). “No hay que tener miedo de afirmar que las autoridades romanas actuales, desde Juan XXIII y Pablo VI, se han hecho colaboradoras activas de la Masonería judía internacional y del socialismo mundial.”
Y en su libro "Le Destronaron”, Mons. Lefebvre no vaciló en afirmar que el concilio "es el desastre más grande (que ha sucedido a la humanidad) desde la fundación de la Iglesia". Sí, porque ningún otro desastre ha dañado tanto la fe, ningún otro desastre ha debilitado y desfigurado tanto a la Iglesia, ningún otro desastre ha resultado tan devastador para las almas como el concilio Vaticano II. Nadie pudo imaginar jamás que un concilio de la misma Iglesia de Cristo iba a ser “degollador”, iba a intentar separar a Cristo de su Cuerpo Místico, convirtiendo al 99,99% de los católicos en herejes al menos materiales. Porque ese concilio -por la vía astutísima de las palabras ambiguas, no de una contradicción directa o abierta del dogma- osó fundar, dentro de la Iglesia, una nueva religión opuesta a la única religión verdadera; el Vaticano II es la más grande trampa, el mayor fraude, la más colosal siembra de cizaña que el demonio haya hecho jamás. En momentos en que los acuerdistas que dirigen la FSSPX se esfuerzan por disimular la inconmensurable maldad del concilio a fin de no chocar con los anticristos que usurpan la Jerarquía católica, conviene decir esta verdad terrible: sólo dos acontecimientos en la historia humana son peores que el Vaticano II: el deicidio y el pecado original.
Queridos fieles: la victoria que ha vencido al mundo es nuestra fe. Conservemos la fe para que Cristo venza. Bendigamos siempre el día en que, por gracia de Dios, pasamos del “catolicismo liberal” de las Parroquias al catolicismo verdadero de la FSSPX. Gracias a eso pudimos conservar el tesoro de la fe que vence al mundo. Bendigamos también el día y la hora en que, por nueva gracia de Dios, salimos de una Fraternidad finalmente envenenada por el liberalismo, que busca capitular ante Roma apóstata. Gracias a eso podremos seguir conservando el tesoro de la fe que vence al mundo.
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Imagen: "Misa en una cabaña de Connemara" (Irlanda), por Aloysius O'Kelly (1853-1936). 

viernes, 21 de abril de 2017

¡BRAVO!: LA SECTA ANTICATÓLICA DE LOS "TESTIGOS DE JEHOVÁ" ES PROHIBIDA EN RUSIA


Testigos de Jehová oficialmente prohibidos en Rusia y ordenan incautar todas sus propiedades

Fuente

20-abril-2017. El Tribunal Supremo de Rusia declaró como un grupo extremista a los Testigos de Jehová y ordenó la incautación de todos sus bienes en ese país.

Con efecto inmediato quedaron suspendidas todas las actividades de esta religión, luego que el ministerio de Justicia hace unas semanas presentara una demanda.

Svetlana Borísova, vocera del ministerio, dijo que los Testigos de Jehová distribuyen textos extremistas y su negativa a la transfusión de sangre, atenta contra la vida. En Rusia los Mormones y la cienciología, tuvieron el mismo destino. 
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UE defiende libertad de reunión de Testigos Jehová tras prohibición en Rusia

Fuente

21-abr-2017. El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) de la Unión Europea (UE) defendió hoy en un comunicado el derecho a la libertad de reunión de los Testigos de Jehová tras la prohibición de Rusia de ejercer la práctica de ese culto.

"Los Testigos de Jehová, al igual que otros grupos religiosos, deben poder disfrutar pacíficamente de su libertad de reunión sin intromisión, tal y como garantiza la Constitución de Rusia y sus compromisos internacionales de Derechos Humanos", comunicó la portavocía del SEAE en un comunicado.

La agencia comunitaria reiteró su continua "promoción de la libertad de religión o creencia" como un derecho que puede ser ejercitado por "todo el mundo en todas partes", basado en los principios de "igualdad, no discriminación y universalidad", sentencia la nota.

El Tribunal Supremo de Rusia prohibió ayer las actividades de los Testigos de Jehová al considerarlos una organización extremista y ordenó la incautación de todas sus propiedades.

De esta forma, a partir de ahora queda suspendida "con efecto inmediato" la práctica de ese culto y se disuelve tanto el Centro de dirección de esta organización religiosa en Rusia como sus 395 filiales en todo el país.

jueves, 20 de abril de 2017

ENTREVISTA A MONS. WILLIAMSON ACERCA DE LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DEL P. ZENDEJAS

Por Sean Johnson.
En el Comentario Eleison (N° 504), Su Excelencia anunció su intención de consagrar un cuarto Obispo (P. Gerardo Zendejas) para la Resistencia el 11 de mayo en Vienna, VA (USA). ¿Podría compartir con nosotros sus principales motivos para llevar a cabo esta planeada consagración episcopal?
En el número de otoño 2016 de la revista de los Dominicos de Avrillé “Le Sel de la Terre”, se publicó una carta de Mons. Lefebvre del 28 de octubre de 1988, dirigida a los Tradicionalistas de habla inglesa y escrita en inglés, que dice: “Estamos en tiempos de la gran apostasía. Necesitamos más y más obispos y sacerdotes, muy católicos. Son necesarios en todas partes del mundo.
¿Qué clase de reacción ha recibido Su Excelencia en respuesta a esta consagración episcopal anunciada?
Abrumadoramente positiva. Muchos católicos que quieren conservar la Fe ven en este futuro obispo una esperanza seria de tener un pastor sensato y serio para ayudarlos a llegar al Cielo. Las cosas se demuestran con hechos, pero la esperanza es de estabilidad y constancia en nuestra escena de creciente confusión.
¿Podría compartir con nosotros algunas de las razones para elegir consagrar al P. Gerardo Zendejas en particular?
El P. Zendejas tiene 54 años, suficientemente joven para tener bastantes años útiles por delante, suficientemente viejo para tener casi 30 años de experiencia detrás de él, la mayoría de esos años los pasó en la FSSPX. En su decisión de unirse a la “Resistencia” no hubo trazas de rebelión, sino una lenta y madura decisión para hacer lo que debía para servir a la Fe. Un buen signo, me parece, es que Mons. Fellay no quería dejarlo ir de la Fraternidad.
Aunque Mons. Fellay fue consagrado por Mons. Lefebvre con solo 30 años de edad, y con solo 6 años de sacerdocio (y sin más educación que la de cualquier otro sacerdote de la FSSPX recibía en Ecône), un famoso y arbitrario comentario en un foro cuestionó la aptitud intelectual/académica del P. Zendejas para el episcopado (aunque cuando sea consagrado obispo tendrá casi 25 años más de experiencia sacerdotal y madurez que Mons. Fellay tuvo en la suya). ¿Qué respondería Su Excelencia a tal acusación?
La Iglesia Católica siempre necesita un cierto número de sacerdotes bien formados, pero la mayoría de los sacerdotes de antaño contaban con poco más que su formación de seminario. De hecho, la formación dada por los seminarios del Arzobispo era sólida y exigente, al nivel de estudios universitarios aceptables y debido a su verdad, considerablemente por encima del nivel de la mayoría de los intelectuales e intelectualismo actual. ¿No fueron los Jesuitas y Dominicos “intelectuales” los líderes del neo-modernismo del Vaticano II, y emponzoñadores de la Iglesia por su seudointelectualismo desde entonces?
Su Excelencia decidió dar la noticia de esta consagración episcopal con mucho más tiempo de anticipación que en los casos de Mons. Faure y Mons. Tomás de Aquino. ¿Puede darnos las razones?
La consagración de Mons. Faure tuvo lugar con muy poca anticipación en caso de que los múltiples enemigos de la Fe, si hubieran sabido con bastante tiempo, hubieran querido impedirla por cualquier medio a su disposición. Lo mismo se aplica, en menor medida, a la consagración de Mons. Tomás de Aquino. Ahora el gato está fuera de la bolsa, por así decirlo, y ya no existe el mismo riesgo de exterminio de la Resistencia católica por la parálisis de sus Obispos. Ahora ya hay muchos como para deshacerse de todos al mismo tiempo. También porque muchos católicos que quieren conservar la Fe estarán felices con la información anticipada que les permitirá asistir a esta ceremonia única de Consagración de un nuevo Obispo, siendo este obispo una seria esperanza para el futuro de su Fe Católica.
En los Comentarios Eleison que anunciaron la Consagración Episcopal, Su Excelencia explicó la necesidad de la autoridad, y en combinación con su analogía o paralelo respecto a la localización geográfica de los 4 obispos originales de la FSSPX con los cuatro obispos de la Resistencia, algunos están tratando de sacar de esta referencia a la geografía y a la autoridad, una intención suya de impartir jurisdicción territorial a los obispos de la Resistencia. Presumiblemente, esa ridícula disputa será disipada por la lectura del Mandato Apostólico, pero entretanto, ¿podría decir algunas palabras a este respecto?
Mons. Lefebvre fue muy claro cuando consagró los cuatro Obispos en 1988, que no pretendía darles ningún tipo de jurisdicción como sólo Roma es capaz de dar. Debían ser simplemente el sistema de iluminación de emergencia de la Iglesia mientras las luces normales de la Iglesia estuvieran oscurecidas. De la misma manera, el P. Zendejas recibirá el Orden Sagrado del Episcopado para ser capaz de actuar sacramentalmente como Obispo, pero no tendrá jurisdicción geográfica en Norte América ni en ningún otro lugar.
Como miembro de la Sociedad Sacerdotal de los Apóstoles de Jesús y María (SAJM), el futuro Mons. Zendejas será miembro de una congregación religiosa erigida canónicamente. ¿Se prevé que el Obispo electo Zendejas confinará su ministerio a la SAJM (casi de la misma manera que los obispos de la FSSPX confinan su ministerio a la FSSPX), o el empeoramiento de la situación en la Iglesia lo forzarán a un apostolado más amplio (si no ex officio, entonces por lo menos ex caritate)?
La idea principal tras la consagración del P. Zendejas es que en suelo Norteamericano esté accesible un obispo Católico ortodoxo debidamente consagrado como una fuente confiable de la verdadera doctrina católica y sacramentos, incluyendo sacerdotes. Dado que la crisis en la Iglesia se afianza y empeora, es posible que en los próximos años cada vez más católicos y no católicos vean la utilidad de un obispo y recurran a sus servicios (cf. Jn. XII, 20-21) para ayudarlos a ir al cielo.
¿Podría Su Señoría explicar cómo un no católico podría ver la utilidad de tal obispo, y cómo un no católico recurriría a sus servicios?
Cuando yo me convertí en católico, hablé con posiblemente ocho diferentes sacerdotes, Carmelitas, Benedictinos, Jesuitas y seculares, todos los cuales respondieron a mis ignorantes preguntas con paciencia y caridad, y esencialmente con la Verdad. Pero ellos debieron estar allí, tuvieron que ser pacientes, ¡y tuvieron que tener todavía suficiente Verdad para que no me convirtiera en un mormón! Desde entonces estoy muy agradecido con cada uno de ellos, y todos ellos en ese tiempo dependían de obispos que todavía no habían podido envenenarlos con modernismo.
Su Excelencia se refiere al futuro Mons. Zendejas como un obispo “debidamente consagrado”. ¿Esta afirmación implica que Su Excelencia retiene ciertas dudas con respecto a la validez del nuevo Rito de Consagración Episcopal?
Los lectores de los Comentarios Eleison recordarán dos números, hace unos dos años, en los cuales se resumió un artículo del P. Álvaro Calderón acerca de la validez del nuevo Rito de Consagración Episcopal. Él es uno de los mejores teólogos en la FSSPX. Su conclusión fue que el nuevo Rito es probablemente válido, pero una sombra de duda se cierne sobre sus intenciones neomodernistas: ¿Verdaderamente tiene la intención de producir un obispo católico? La sobra es suficiente para que el P. Calderón juzgue que idealmente, todos los obispos recién consagrados deben ser reconsagrados bajo condición.
Como el Obispo electo Zendejas habla español e inglés, parecería que sería adecuado para encargarse de los deberes en Australasia, donde esos idiomas son comunes en Filipinas y Oceanía. ¿Está contemplado que él se encargará de los deberes (por ejemplo, Confirmaciones y ordenaciones, etc.) en esa parte del mundo?
El tiempo lo dirá. Mientras vuelen los aviones, el P. Zendejas puede viajar.
Los obispos de la Resistencia se han negado a colaborar con el P. Joseph Pfeiffer y el P. David Hewko en los Estados Unidos por razones que son bien conocidas, con la esperanza que este aislamiento caritativo corregiría sus escandalosos ataques públicos. ¿Está previsto que continuará esta política bajo el episcopado del futuro obispo Zendejas?
Existen toda clase de cuestiones pastorales que el P. Zendejas tendrá que juzgar en las circunstancias que entonces prevalezcan, porque en el actual caos de la Iglesia, toda clase de situaciones se desarrollan todo el tiempo.
Una opinión dice que, a la luz del relativamente pequeño número de fieles de la Resistencia (al menos comparados con los de la FSSPX), esta última consagración episcopal no es necesaria, y por consecuencia su justificación en base a la necesitad no se justifica por ese número. ¿Cómo responde Su Excelencia a esta perspectiva?
No es cuestión de números o cantidad, sino de la Verdad y calidad. La Sagrada Escritura nos dice (Luc. XVIII, 8) que al final del mundo la Iglesia será muy pequeña. Sin embargo, no se necesitará menos la verdadera doctrina y verdaderos sacramentos, y en el mismo final todavía habrá un mínimo número de verdaderos sacramentos, y en el mismo final todavía habrá un mínimo número de verdaderos obispos y sacerdotes. Pero nada impide que esos obispos y sacerdotes sean notablemente pocos en número. La Verdad no es democrática.
El futuro Obispo Zendejas tendrá su residencia en los Estados Unidos donde, a pesar de tener el segundo lugar en número de sacerdotes de la FSSPX en el mundo, ha tenido un desproporcionadamente bajo número de defecciones (en contraste con Gran Bretaña, donde hay solo una docena de sacerdotes pero se perdieron la mitad para la Resistencia). ¿Piensa Su Excelencia que la consagración y la residencia del obispo electo Zendejas en los Estados Unidas tendrá algún efecto al respecto, tal vez alentando a algunos que de otro modo no hubieran considerado la Resistencia?
El futuro ejemplo que el P. Zendejas dará como obispo al continuar en la línea de Mons. Lefebvre para enseñar la verdadera doctrina de la Iglesia y para dispensar los verdaderos sacramentos de la Iglesia, ciertamente debe atraer la atención de los sacerdotes de la FSSPX y hacerlos pensar. El tiempo dirá si suscita que muchos o algunos de ellos siguen su ejemplo.
Gracias Su Excelencia, Mons. Richard Williamson, por tomarse el tiempo de responder a estas preguntas.

martes, 18 de abril de 2017

P. SCHMIDBERGER SOBRE LA PRELATURA PERSONAL: "ESENCIALMENTE, YA ESTÁ TODO PREPARADO". SÓLO FALTA ACORDAR LA NUEVA "DECLARACIÓN DOCTRINAL"





Entrevista de fecha 17 de abril al P. Schmidberger por Paul Badde, para CNA Alemania (Aciprensa). Énfasis en negrita y comentarios en rojo agregados por NP. 



Después de la Penitencia, recientemente también el Matrimonio: las parejas católicas pueden ahora casarse válidamente en la Fraternidad San Pío X. ¿Esto significa que las especulaciones de que la FSSPX pronto será erigida como Prelatura Personal están en lo correcto? ¿Cuál es la perspectiva de la FSSPX en el camino a la reconciliación? ¿Y qué hay respecto al rumor de que el Papa Francisco quiere anunciarla en Fátima? Responde el P. Franz Schmidberger, rector del Seminario “Sagrado Corazón de Jesús” y antiguo Superior de Distrito de Alemania y Austria.

Paul Badde: P. Schmidberger, he escuchado que en el seminario de la Arquidiócesis de Múnich y Freising ha entrado solamente un candidato al sacerdocio. ¿Cómo está la situación en el seminario "Sagrado Corazón" de la FSSPX?

Schmidberger: Nuestro seminario cuenta actualmente con 31 seminaristas, uno de los cuales está pasando un año pastoral en un priorato de los Estados Unidos. La mitad de ellos proviene de países habla alemana, la otra mitad principalmente de los países del Este: Polonia, República Checa, Lituania, Rusia y Hungría. En el otoño de 2016 tuvimos nueve entradas, incluyendo cuatro de Alemania. Por lo tanto, estamos planeando una extensión. Naturalmente que siempre hay una que otra salida, no se puede esperar otra cosa de un organismo vivo. Después de todo, la renovación de la Iglesia no se trata de cantidad, sino de clero bien formado, piadoso y con celo. Y en este sentido nuestros jóvenes, una vez ordenados, fortalecerán y consolidarán nuestras posiciones en los países de habla alemana y en los países del Este. La formación en nuestro seminario podría también ser un ejemplo para otros seminarios. Para convencerse, basta mirar el video de nuestro seminario.

Badde: ¿Cómo explica esta diferencia y qué significa para el futuro de la Iglesia en Alemania?

Schmidberger: La “iglesia conciliar” en Alemania es un modelo que está expirando. Hablar de bancarrota espiritual no es exagerado. Por lo tanto podemos decir a todos los jóvenes que están llamados al sacerdocio: “deja que los muertos entierren a los muertos, tú anuncia el Evangelio, y trabaja para la vida de las almas y la renovación de la Iglesia en la cabeza y en los miembros”.

Badde: Se dice que la plena reconciliación de la Fraternidad con Roma es inminente. Sólo faltarían las últimas firmas, todo lo demás ya estaría preparado. ¿Qué nos puede decir con seguridad?

Schmidberger: En lo que respecta a la futura estructura para la FSSPX por el reconocimiento de Roma, esencialmente ya está todo preparado. Pero todavía debemos conversar sobre la declaración doctrinal, especialmente respecto al concilio Vaticano II. La fecha para una solución definitiva está primeramente en manos de la Divina Providencia, que dirige todo. Se necesita mucha paciencia, pero también una voluntad firme para trabajar enérgicamente hacia este objetivo para beneficio de toda la Iglesia.

Badde: La última vez que hablamos, en febrero de 2012, usted consideraba que “el tiempo está a su favor”. A pesar de sus dudas ante Benedicto XVI, quien hizo por ustedes lo que ningún otro papa hasta entonces. Un año después de nuestra conversación, Benedicto renunció como papa, papa a quien ustedes lo pusieron en la crisis más difícil de su pontificado con su Obispo Williamson. ¿Cómo reaccionó usted y la Fraternidad ante la noticia de la renuncia?

Schmidberger: Todos sufrimos con las declaraciones inaceptables de Mons. Williamson. [Nótese: para los traidores acuerdistas de la Neo-FSSPX, es inaceptable poner en duda el llamado “holocausto”, pero negar el deicidio es perfectamente aceptable] Desde luego, nosotros vimos cómo los enemigos de la Iglesia las usaron para atacar al papa, como él mismo lo dijo en su carta a los obispos. Nosotros lamentamos mucho su renuncia, especialmente porque le dio a la Iglesia un gran servicio con Summorum Pontificum, y luego dio otro paso hacia la normalización al levantar el decreto de excomunión en 2009. [Nótese: para los traidores acuerdistas de la Neo-FSSPX, la renuncia de un Papa liberal y modernista, como incuestionablemente fue el caso de Benedicto XVI; es algo lamentable.]

Badde: Al parecer usted tuvo razón en su estimación sobre el tiempo, al menos en lo que respecta al acercamiento de la FSSPX con Roma y viceversa. ¿Qué tiene el Papa Francisco que no tenía Benedicto?

Schmidberger: No es el tiempo que nos ha dado la razón, sino la gracia de Dios que obra en el tiempo y que no abandona a los que creen, enseñan y oran como la Iglesia siempre ha creído, enseñado y orado. Lea el libro, próximo a aparecer, del prelado Georg May titulado: “300 años de teología de creyentes y no creyentes”, así usted tendrá una estimación correcta respecto a nuestra posición.
Para nuestra sorpresa, el Papa Francisco tiene una actitud decididamente benevolente hacia nosotros. Por otro lado, ha causado mucha confusión por su desdén hacia la doctrina de la Iglesia, pero también ha puesto fin a la ideología del concilio. [¿A sí? Está por verse lo que sobre el concilio satánico dirá la nueva declaración doctrinal que actualmente preparan la FSSPX y Roma] Y aquí reside precisamente la posibilidad de un entendimiento. Ya que el papa va a las periferias, es lógico que no olvide a aquellos que han sido marginalizados durante años siendo hijos fieles de la Iglesia. [Nótese: a los traidores acuerdistas de la Neo-FSSPX les duele ser marginados por una Jerarquía de liberales y herejes modernistas, en lugar de considerar esa persecución como un grandísimo honor]

Badde: Sin embargo, los documentos más importantes sobre el acercamiento actual llevan la firma del Cardenal Müller quien, como arzobispo de Ratisbona, era vuestro oponente más feroz en Alemania. En todas las disputas que parecen haber sido la constante en sus debates, ¿cómo interpreta esta paradoja?

Schmidberger: Es sobre todo el papa, así como el secretario de la Comisión Ecclesia Dei, Mons. Pozzo, quienes con una verdadera solicitud pastoral [¡!], quieren terminar con los ahora 40 años de conflicto. Si el cardenal Müller contribuye a este esfuerzo, nosotros nos congratulamos. Tal vez el cardenal ha abierto los ojos a la catástrofe en la Iglesia de Roma y está buscando aliados en la lucha contra los destructores. [Padre: ¿el papa Francisco lucha contra “los destructores” o es uno de “los destructores”? ¿No es, más bien, el jefe de “los destructores” de la Iglesia? ¿Entonces? Entonces querer ponerse bajo las órdenes de ese demoledor de nuestra religión, es algo simplemente demencial y suicida]

Badde: Hace seis años, usted citó ante mí el discurso del papa Benedicto a los representantes del Comité Central de Católicos alemanes del 24 de septiembre de 2011, donde dijo: “La verdadera crisis de la Iglesia en el mundo occidental es una crisis de fe. Si no llegamos a una verdadera renovación en la fe, toda reforma estructural será ineficaz”. Y usted criticó el hecho de que, con el concilio, el espíritu de la Iglesia no penetró el mundo, sino que el espíritu del mundo invadió a la Iglesia. El proceso de “aggiornamento” no es comprendido de esta manera por el papa Francisco, sin embargo, ¿no es justamente él quien les abre las puertas en Roma más que cualquiera de sus predecesores? Explique por favor esta contradicción.

Schmidberger: Repito: La confusión en la iglesia es grande, tal vez mayor que nunca antes en su historia. [Y Francisco no tiene nada que ver con eso?] Estamos experimentando un verdadero colapso en la teología, la moral, la disciplina, la liturgia y la espiritualidad. [Y Francisco no tiene nada que ver con eso?] Se puede hablar de la gran apostasía sin exagerar. [Y Francisco no tiene nada que ver con eso?] Además, malos consejeros proponen falsas soluciones como por ejemplo la ordenación de los viri probati o también el diaconado femenino. [¡Ah! ¡Entonces el papa Francisco es inocente, y toda la culpa es de sus malos consejeros!] Ciertamente, no hay que pasar por alto el poder del Espíritu Santo en la Iglesia, quien usa instrumentos humanos y tal vez quiera usar a nuestra Fraternidad como el más grande grupo religioso que quiere responder a este colapso y puede hacerlo en un marco modesto. [Puede, tal como una manzana sana puesta en un cajón de manzanas podridas, puede sanarlas a todas. ¿O es al revés?] Como sea, tenemos un plan director para una verdadera nueva evangelización. [Vaya presunción]

Badde: Sin el reconocimiento incondicional del concilio, la Fraternidad San Pio X no encontrará hogar en la "una sancta catholica ecclesia", mucho menos cuando los papas Juan XIII y Paulo VI han sido canonizado y beatificado, lo que la FSSPX no podrá cuestionar con argumentos de fe. Hasta ahora -o al menos eso parecía- ustedes siempre pidieron la conversión de Roma. ¿No ha invertido la Fraternidad su posición, y qué nos puede decir al respecto?

Schmidberger: Mons. Lefebvre siempre distinguió tres partes en el concilio: un alto porcentaje [¡Vaya! ¿“Alto porcentaje”? ¿Digamos, “un 95%”?] que corresponde perfectamente a la doctrina anterior de la Iglesia, una segunda parte con ambigüedades, que necesitan urgentemente una clarificación, y por último, un número relativamente limitado de contradicciones, que no deben permanecer así, ciertas afirmaciones en el Decreto sobre el ecumenismo o en la Declaración sobre la libertad religiosa. [¡Increíble modo de minimizar la inmensa nocividad del Vaticano II!] Por supuesto, un punto de interrogación  es lo que concierne a la canonización de los dos papas del concilio y el de Juan Pablo II [¿Así que sólo son dudosas esas canonizaciones?], que dio el escándalo del encuentro de Asís a lo que siguió la dictadura del relativismo. Para dar luz a esta cuestión, habrá entre otras cosas la obra teológica que nos espera tras el reconocimiento de la Fraternidad. [Como dijo el pez grande al chico: primero entra a mi estómago y luego conversaremos, con calma, acerca de tus dudas…]

Badde: Ahora se acumulan los rumores de que el papa Francisco, en ocasión de su viaje a Fátima, traerá a FSSPX de vuelta al seno de la Madre Iglesia y terminará con la separación práctica. ¿Qué piensa usted de estos rumores?

Schmidberger: Probablemente se trate más de un pensamiento cuyo origen es el deseo, o un rumor.

Badde: En este caso, ¿no temen una tremenda ruptura y posible división de la Fraternidad, porque una pequeña parte de ella no querrá dar este paso, después de todos los años de apasionado debate con Roma?

Schmidberger: En la regularización de nuestras relaciones con Roma, tal vez uno y otro cofrade nos dejarán, pero muchos ciertamente no lo harán. En la Consagración de los Obispos en 1988 se fueron 17. En cualquier caso, no veo el peligro de una división. [Absurdamente, el P. Schmidberger pone en plano de igualdad dos hechos diametralmente opuestos: el gran quiebre con Roma apóstata de 1988 (que pareció mal a algunos liberales que dejaron la FSSPX) y la inminente rendición ante Roma (que es inaceptable para los verdaderos antiliberales que quedan en la FSSPX)]

A MODO DE CONCLUSIÓN:
MONS. LEFEBVRE RESPONDE AL P. SCHMIDBERGER

(ESTAS CITAS POSTERIORES AL RETIRO DE LA FIRMA DEL PROTOCOLO DE 1988, EXPRESAN LAS IDEAS DEFINITIVAS DE MONS. LEFEBVRE ACERCA DE LA POSIBILIDAD DE UN ACUERDO PRÁCTICO CON ROMA. FUENTE: SYLLABUS)


“Muchos de los que nos han abandonado para unirse a Roma (conciliar) no comprendieron justamente lo que es el liberalismo y cómo las autoridades romanas, desde el concilio Vaticano II, están infestadas de estos errores. Si lo hubieran comprendido, hubieran huido, la hubieran evitado, se hubieran quedado con nosotros. Pero ellos no quieren creer en estos errores ¡Es grave! Porque al acercarse a estas autoridades, uno se contamina forzosamente.
Estas autoridades están imbuidas (…) de los principios del liberalismo: necesariamente, ellas actúan de conformidad con su manera de pensar. Por consiguiente, cuando ellas comienzan a tener relaciones con nosotros, ellas imponen estas ideas, puesto que son las autoridades. Son las autoridades, nosotros somos los inferiores, entonces ellas nos impondrán sus ideas. Mientras ellas no se deshagan de estos errores, del liberalismo y del modernismo, no habrá medio de entenderse con ellas.”
(En una conferencia a sus seminaristas en septiembre de 1988)


“Sobre todo, si hubiera un arreglo con Roma, estaríamos invadidos por cantidades de gente: Ahora que tienen la Tradición y están reconocidos por Roma, van a venir con nosotros. Hay mucha gente que seguirá con su espíritu moderno y liberal, pero que vendrán con nosotros porque les va a gustar asistir de vez en cuando a una ceremonia tradicional y tener contacto con los tradicionalistas. Y esto será muy peligroso para nuestro medio tradicional. Si somos invadidos por toda esta gente ¿qué va a pasar con la Tradición? Poco a poco va a haber una especie de ósmosis que se producirá, una especie de consenso… Muy despacio, muy despacio, vamos a terminar por no ver la distinción entre el liberalismo y la Tradición. Es muy peligroso”. 
(Conferencia en Flavigny el 11 de junio de 1988, Fideliter n°68)


“No puedo hablar mucho del futuro, ya que el mío está detrás de mí. Pero si vivo un poco aún y suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó. Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?”. Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.”
(Entrevista concedida a la revista Fideliter Nº 66, 1988)


“No hay que sorprenderse si no llegamos a entendernos con Roma. Esto no será posible mientras que Roma no regrese a la fe en el reinado de Nuestro Señor Jesucristo… Nosotros chocamos en un punto de la fe católica”
(Conferencia en Sierre el 27 de noviembre de 1988; Fideliter n°89)

Cuando nos hacemos la pregunta de saber cuándo habrá un acuerdo con Roma, mi respuesta es simple: cuando Roma re-corone a Nuestro Señor. El día en que ellos reconozcan de nuevo a Nuestro Señor como Rey de los pueblos y de las naciones, no es a nosotros a quienes ellos se unirán, sino a la Iglesia Católica en la cual permanecemos”.
(Conferencia en Flavigny, 1° de diciembre de 1988; Fideliter n°68)


“Es preciso convencer a los fieles que se trata de una ma­niobra, que es un peligro el poner­se en las manos de los obispos conciliares y de la Roma moder­nista. Es el mayor peligro que los amenaza. Si hemos luchado du­rante veinte años para evitar los errores conciliares, no es para po­nernos ahora en las manos de quienes los profesan”.
(Reportaje publicado en la revista Fideliter N° 70, Julio 1989)


“Pero ellos nos traicionan. Dan la mano a los que demuelen la Iglesia, a los que tienen ideas modernistas y liberales y por lo tanto condenadas por la Iglesia. Por lo tanto ahora, ellos hacen el trabajo del diablo, ellos que trabajan con nosotros por el reino de Nuestro Señor y por la salvación de las almas.
“Oh, siempre que se nos acuerde la buena misa, podemos dar la mano a Roma, no hay problema” ¡Mira cómo funciona! Ellos están en un callejón sin salida porque no se puede a la vez dar la mano a los modernistas y querer conservar la Tradición. Cómo quieren que se les tenga confianza a personas como éstas, que justifican la negación de Quanta Cura, de Pascendi, de las decisiones de la Comisión Bíblica, etc…”
(Conferencia al final del retiro sacerdotal del mes de septiembre de 1990 en Ecône)


“O bien nosotros somos los herederos de la Iglesia Católica, es decir, de Quanta Cura, de Pascendi, con todos los papas hasta antes del concilio, y la gran mayoría de los obispos de entonces, por el reino de Nuestro Señor Jesucristo y la salud de las almas, o bien somos herederos de aquellos que se esfuerzan, incluso al precio de una ruptura con la Iglesia y su doctrina, de admitir los principios de los derechos del hombre, basados en una verdadera apostasía, con vista a obtener una presencia de servidores en el gobierno mundial revolucionario. Porque eso es el fondo: a fuerza de estar en pro de los derechos del hombre, de la libertad religiosa, la democracia y la igualdad de los hombres, tendrán un sitio en el gobierno mundial, pero será un sitio de servidores. (…) Nosotros estamos inmersos en esta corriente, en esta continuidad, agradezcamos al Buen Dios. Somos perseguidos, es evidente, nosotros somos los únicos excomulgados, los únicos perseguidos, pero no podemos no serlo”.  
(Conferencia al final del retiro sacerdotal del mes de septiembre de 1990, Ecône)


“El problema sigue siendo muy grave y… no hay que minimizarlo. Es lo que debemos contestar a [los que] preguntan si la crisis está por terminar, si no existiría la posibilidad de tener una autorización para nuestra liturgia, para nuestros sacramentos. Ciertamente la cuestión de la liturgia y de los sacramentos es muy importante, pero más importante todavía es la de la Fe. Para nosotros esta cuestión está resuelta, pues tenemos la Fe de siempre, la del Concilio de Trento, del Catecismo de San Pío X, de todos los concilios y de todos los Papas anteriores al Concilio Vaticano II; en una palabra, la Fe de la Iglesia.
Pero ¿y en Roma? La perseverancia y la obcecación en las ideas falsas y en los graves errores del Vaticano II siguen en pie. Está claro. No debemos hacernos ninguna ilusión. Estamos llevando a cabo un combate fortísimo. No hemos de dudar ni tener miedo.
Algunos quisieran volver a unirse a pesar de todo con Roma, con el Papa. Lo haríamos… si ellos se encontraran en la Tradición y continuaran la tarea de todos los Papas del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. Pero ellos mismos (los Papas actuales) reconocen que han tomado un camino nuevo, que el Concilio Vaticano II ha abierto una nueva era. Es el combate de Satanás contra la Ciudad de Dios.  ¿Cómo se resolverá esto? Es el secreto de Dios, un misterio. Pero no debemos preocuparnos, debemos tener confianza en la gracia del Buen Dios.
Que nosotros tengamos que combatir contra las ideas actualmente en boga en Roma, las que el Papa expresa, es claro. Combatimos [contra ellos] porque no hacen más que repetir lo contrario de lo que los Papas han dicho y afirmado solemnemente durante un siglo y medio. Debemos elegir. Es lo que yo le decía al Papa Pablo VI. Estamos forzados a elegir entre usted y el Concilio por una parte, y sus predecesores por otra parte. ¿A quién debemos seguir? ¿A los predecesores que han afirmado la doctrina de la Iglesia o bien seguir las novedades del Concilio Vaticano II afirmadas por usted?
No debemos dudar ni un minuto. Los que nos están traicionando… dicen que hay que ser caritativos, tener buenos sentimientos, que hay que evitar las divisiones. Dan la mano a los que destruyen la Iglesia, a los que tienen ideas modernistas y liberales, aunque están condenadas por la Iglesia. Hacen el trabajo del diablo. Se encuentran en una vía sin salida porque no se puede dar la mano a los modernistas y al mismo tiempo guardar la Tradición. Fue eso lo que mató a la Cristiandad de Europa. Son los liberales los que han permitido que se instale la Revolución, precisamente porque ellos han tendido la mano a los que no tenían sus principios.
Hay que elegir. Nosotros hemos elegido ser contra-revolucionarios, [estar] en contra de los errores modernos, estar en la Verdad Católica y defenderla. Este combate entre la Iglesia y los liberales modernistas es el combate en el cual nos encontramos a raíz del Concilio Vaticano II. Cuanto más se analizan los documentos del Vaticano II y la interpretación que le dieron las autoridades de la Iglesia, más uno se da cuenta que no se trata sólo de algunos errores… sino, en realidad, de una perversión del espíritu. Es una concepción totalmente diferente de la Revelación, de la Fe y de la Filosofía, es una perversión total.
No tenemos nada que hacer con estas gentes, pues no tenemos nada en común con ellos. El combate que libramos es el de Nuestro Señor, continuado por la Iglesia. No lo podemos dudar: o estamos con la Iglesia o estamos contra Ella; no estamos con esta Iglesia conciliar que cada vez tiene menos en común con la Iglesia Católica”.
(Conferencia dada por Mons. Lefebvre en 1990, cit. acá)


“El Papa es más ecumenista que nunca. Todas las ideas falsas del Con­cilio se siguen desarrollando y reafir­mando cada vez con mayor claridad. Se ocultan cada vez menos. Es inconcebible en todo punto que podamos aceptar co­laborar con semejante jerarquía.
Los problemas con Roma no son en absoluto de nuestro agrado. El tener que discutir no ha sido por gusto. Lo hemos hecho por razón de principio, para guardar la fe católica. [Algunos] esta­ban de acuerdo con nosotros y colaboraban. Mas de pronto han abandonado el verdadero combate para aliarse con los que están destruyendo la Iglesia, so pretexto que se les concedían privilegios
Es inadmisible. De facto han abandonado el combate de la fe, y ya no pueden enfrentarse a Roma”.
(Fideliter nº 79, enero 1991)


P: “Pero hay Tradicionalistas que han hecho un acuerdo con Roma sin conceder nada.
R: Eso es falso. Ellos han renunciado a su posibilidad de oponerse a Roma. Ellos deben permanecer silenciosos debido a los favores que se les han otorgado. Entonces, ellos comienzan a deslizarse siempre tan lentamente hasta que terminan admitiendo los errores del Vaticano II. Es una situación muy peligrosa. Tales concesiones de Roma tienen como único objetivo conseguir que los Tradicionalistas rompan con la FSPX y se sometan a Roma”.
(Fideliter N°79, enero 1991, poco antes de su muerte en marzo de 1991)


"Todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta iglesia conciliar."
(De su libro "Itinerario Espiritual")